La dependencia emocional puede hacer que toda tu tranquilidad dependa de cómo está la relación ese día. Un mensaje tarda en llegar y aparece la ansiedad. La otra persona se aleja y empiezas a pensar qué hiciste mal. Poco a poco, dejas de preguntarte qué necesitas tú.

Algunas señales que puedes reconocer

Quizás te da miedo que la relación termine. Te cuesta decir que no. Necesitas saber todo el tiempo que la otra persona sigue ahí. Cuando intentas pensar en ti, aparece la culpa.

  • Justificas comportamientos que te lastiman.
  • Abandonas actividades, amistades o proyectos para evitar conflictos.
  • Sientes ansiedad cuando no recibes respuesta.
  • Crees que estar sola sería peor que permanecer en una relación dolorosa.
  • Te responsabilizas por el estado emocional de la otra persona.

A veces hay una historia detrás

Estos patrones pueden formarse durante años. A veces se relacionan con experiencias de abandono, relaciones inestables, baja autoestima o con haber aprendido que amar significa aguantar y sacrificarse. Mirar esa historia puede ayudarte a entenderte con más calma.

Una pregunta para empezar

Piensa en esto con calma: ¿qué has dejado de hacer por miedo?, ¿qué necesitas y llevas tiempo callando?, ¿qué parte de ti has ido dejando atrás para sostener esta relación? Puedes escribir las respuestas sin tomar ninguna decisión hoy.

Escucharte también cuenta, aunque todavía no sepas qué vas a hacer.

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